Lo recorreré con mis manos, mis labios y mi lengua hasta el momento en que ruegues entrar en mí
La chica agradecía la delicadez mas, como se sabía guapa y simpática, empezaba a preocuparse. De proseguir de esta manera, amedrentando a los chicos que ya no se atrevían ni a aproximarse, veía venir una larga vida de soledad y hastío.